Cuando el Acto también Forma

Estudiantes del Instituto Vocacional Concepción planifican, diseñan y conducen celebraciones escolares como parte de su formación docente.

En el Instituto Vocacional Concepción, los actos escolares no son solo fechas del calendario: también son espacios de formación docente. Desde los primeros años de cursado, los estudiantes de los profesorados participan activamente en la planificación, escritura de guiones, puesta en escena y conducción de estas celebraciones como una práctica concreta de su futuro oficio.

¿Cuál es la finalidad de estas jornadas educativas? Desde el primer año de su formación, en la materia Práctica Profesional, los estudiantes asumen el compromiso de planificar y conducir los actos escolares dentro del establecimiento. Esta responsabilidad atraviesa transversalmente a los futuros docentes de los profesorados de Lengua y Literatura, Matemática, Historia y Física. A través de propuestas pedagógicas y creativas, fortalecen el sentido de pertenencia institucional y comunitaria.

El objetivo de esta inmersión temprana en el escenario escolar es doble: por un lado, aprender y ejercitar primeras herramientas profesionales frente a la comunidad; por el otro, afianzar los lazos de identidad con todo el alumnado.

La mirada institucional: la práctica real, ante todo

Para el rector de la institución, Cristian Teseira, esta experiencia constituye una vía concreta para que los estudiantes ejerciten una actividad que no siempre aparece de manera explícita en los planes de estudio ni en los diseños curriculares, pero que forma parte del trabajo cotidiano de cualquier docente.

En ese sentido, la organización de actos escolares permite visibilizar el perfil profesional, la capacidad de liderazgo y el compromiso de quienes se forman en la institución.

Por su parte, los docentes a cargo de Práctica Profesional destacan que estas producciones permiten desarrollar múltiples competencias. Ana María Brizuela Cruzado, una de las profesoras del instituto, lo define de la siguiente manera:

“La creación de actos escolares constituye una práctica formativa que permite a los estudiantes desarrollar capacidades de planificación, organización y trabajo colaborativo. A través de estas experiencias, aprenden a comunicar ideas, asumir responsabilidades, resolver situaciones concretas y tomar decisiones de manera colectiva. Además, favorece la apropiación de contenidos culturales e históricos, fortalece el sentido de pertenencia institucional y promueve el uso significativo de recursos digitales para producir, comunicar y compartir conocimientos”.

El valor del trabajo colaborativo: la voz de los estudiantes

El intercambio de saberes y la toma de decisiones colectivas también se hacen visibles en los pasillos del Instituto Vocacional. No solo lo señalan directivos y docentes, sino también los propios estudiantes, quienes reconocen que el trabajo en equipo es una de las bases del proyecto.

Esta organización compartida no solo permite lograr buenos resultados estéticos o protocolares: también genera un entorno de compañerismo, apoyo mutuo y responsabilidad colectiva. Es un proceso que se construye en la práctica diaria de la materia y entre pares.

Así lo expresa el estudiante Cristian Talkam: “Nos enseña cómo armar un acto, manejar los tiempos y crear palabras alusivas. Son actividades que no se enseñan formalmente en el profesorado, pero que el día de mañana, cuando ejerzamos nuestra carrera, nos puede tocar afrontar activamente”.

El detrás de escena: logística, roles y responsabilidades

Los estudiantes entrevistados coinciden en que la posibilidad de planificar y dirigir de manera autónoma resulta especialmente valiosa para su formación. Lejos de limitarse a cumplir una consigna, los grupos asumen la gestión integral del evento a través de comisiones de trabajo bien definidas que permiten organizar cada jornada.

  • Planificación y guion: los estudiantes investigan el trasfondo histórico de la efeméride, redactan las glosas y diseñan el hilo conductor del evento.
  • Ornamentación y escenografía: el equipo se encarga del diseño visual del escenario, la disposición del espacio y la creación de elementos estéticos que representen el sentido del acto.
  • Actividades motivadoras: según la fecha, se coordinan números artísticos, proyecciones multimedia o actividades dinámicas para mantener la atención, la participación y el disfrute del público.
  • Cierre y reorganización: una vez finalizado el evento, los propios estudiantes se encargan del guardado de materiales y de la limpieza del espacio, como parte del compromiso con el cuidado del lugar común.

Al pasar por cada uno de estos roles, el futuro docente no solo aprende a hablar en público. También aprende a gestionar recursos, mediar en equipos de trabajo y resolver imprevistos bajo presión. En definitiva, en el Vocacional, los actos escolares se convierten en una escuela dentro de la escuela: un espacio vivo donde se aprende haciendo.

El esfuerzo detrás de cada celebración encuentra su reconocimiento en la respuesta de la comunidad educativa. Como reflexiona la estudiante Yuliana Saracho: “Es lindo ver una buena reacción de parte del público porque demuestra que todo se hizo de manera correcta y acertada”.

Al final, cuando todo termina, lo que queda en estos futuros docentes no es solo el recuerdo de una fecha patria, sino la certeza de haber atravesado una experiencia real de formación: una práctica que los prepara para asumir, con más herramientas, los desafíos de sus propias aulas.